sábado, 21 de noviembre de 2015

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN NUESTRA VIDA


Desde nuestros más antiguos ascendientes, el humano siempre ha buscado la manera de cómo hacerse más sencilla la vida, desde facilitar el trabajo de empleo o en el hogar, hasta las más complicadas como intervenciones quirúrgicas o instrumentos de guerra. Esta constante búsqueda de mejora ha sido, a lo largo de la historia, foco de atención y generador de grandes debates y controversias enmarcados por una carrera contra tiempo cuyos parámetros son establecidos por la rapidez con la que la competencia presenta un nuevo producto.
Todo nuestro desarrollo tecnológico tiene un claro objetivo: Desarrollar inteligencia artificial, y cada vez más efectiva y en mayor medida parecida a las mentes humanas.
Ya sea con opiniones a favor o en contra, el avance sigue su curso y parece no se detendrá, puesto que los beneficios que esta nos ha traído son tangibles y revulsivos a nuestros tiempos, sin embargo no se puede dejar de pensar en el futuro lejano (o no tanto) y tomar en cuenta las posibles contrariedades que pueda ocasionar la infinita investigación.

 
Dentro de la historia, la inteligencia artificial ha sido blanco de alabanzas y críticas nefastas, basadas en los avances, beneficios y potenciales riesgos que amenazan al hombre. Es de esperar cualquier especulación al respecto, pues los usos que le podemos dar parecen casi ilimitados y algunas veces las expectativas, aunadas a alguna falla o idea pueden desencadenar conjeturas negativas al hablar del desarrollo tecnológico, incluso pensando en que llegarán a las consecuencias apocalípticas.
Al día de hoy, podemos encontrar robots capaces de explorar el espacio, o de desarmar una bomba, pero estos no son nada diferentes al autómata turco, pues deben de ser controlados por una contraparte pensante, un humano. Sin embargo, a nuestro alrededor podemos encontrar inteligencia artificial en los lugares más insospechados, ¿te has puesto a pensar en cómo funciona tu teléfono inteligente? O ¿Por qué lleva ese nombre?

Tan simple como su nombre lo sugiere, son aparatos dotados de inteligencia artificial, aunque no se parezca mucho a lo que Hollywood nos ha mostrado, por acuerdo se ha dicho que cualquier máquina que desempeñe una función mental que tendría que ser realizada por una inteligencia humana es muestra de inteligencia artificial (Elguea 1987) y la mercadotecnia acompañada de  avaricia consumismo nos hace perder la tangente de lo que estamos adquiriendo, pues parece que solo se busca el dispositivo más estéticamente perfecto y con un poderoso procesador capaz de soportar muchas aplicaciones abiertas sin congelarse, pero la gran mayoría de las personas no aprovecha o no necesita las numerosas características que les ofrece su aparato.

No vemos que estamos frente a una inteligencia artificial que puede auto gestionarse, recordar nuestras preferencias, sugerirnos “que hacer” y también funciona como banco de datos para evitarnos estar recordando cada una de nuestras contraseñas, direcciones o teléfonos e incluso monitorear nuestra presión arterial o administrar nuestro tiempo. Poco a poco nos volvemos más dependientes de la máquina, la cual tiene como objetivo servirnos para que sea mucho más sencilla nuestra vida, desde el ábaco hasta la aparición de la calculadora, que realiza operaciones “mentales” en una fracción de segundo, o de los rayos x hasta los órganos internos completos que hoy día se pueden clonar o inclusive imprimir.

En esta búsqueda, el humano trata de plasmarse a sí mismo en los frutos de la investigación, a su imagen y semejanza. Desde la antigüedad, ya se tenía el concepto de un humanoide que pudiera estar al servicio del hombre, como el coloso de Rodas, que tenía la encomienda de cuidar la entada a la ciudad, si nos recorremos a precedentes más actuales, encontramos a aquel jugador turco de ajedrez que nos presentó Kempelen (1769) el cual mostraba una serie de engranes a modo de maquinaria de reloj, el cual le ganó una partida al mismo Napoleón, pero que era manejado por un jugador profesional. Estas son muestras de que los creadores en sus trabajos tratan de imitar la naturaleza el hombre, intentando llegar a un pensamiento razonante, dentro de un ser mecánico con facultad para realizar movimientos a voluntad, pero, si aún no se tiene con certeza como ocurre el “pensamiento” en el cerebro, ¿de qué manera se pretende hacer pensar a una máquina? (Gómez)

Elguea (1987) nos dice que el trabajo teórico en IA ha abierto por primera vez la posibilidad de teorizar sobre la inteligencia sin hacer necesariamente referencia a la inteligencia humana. Es decir, se ha propuesto la formulación de una teoría de la inteligencia "pura" simplemente haciendo inteligente al androide, y no necesariamente hacerlo que razone.

Las computadoras que en la actualidad existen, tienen tanta capacidad como para aprender de sus experiencias previas y utilizar lo aprendido para corregir futuros errores, sin embargo son incapaces de reaccionar ante situaciones desconocidas y no programas previamente, a lo cual solo responden con mensajes de error haciendo que el control humano sea todavía muy necesario.
En otro lado de la investigación se encuentra la biotecnología, de la cual su más importante investigación es la de llegar a producir un cerebro a partir de células cultivadas y creando artificialmente sus redes, así logrando la tan preciada característica de pensar.

Aunque de momento se ha logrado una red de 100,000 a 150,000 neuronas, se prevé que en años próximos se pueda llegar a 30 millones, que sería la complejidad de algunos animales pequeños, lo que nos quiere decir que a futuro la posibilidad de lograr cultivar y conectar los 100, 000,000 de neuronas de un cerebro humano es muy factible, el que se implantaría en el receptor artificial.
Este tema es mucho más delicado, pues en las críticas se dice que se está jugando con la creación, algo como jugar a ser Dios.

Si nos adelantamos en algunos años, parece bastante posible prever que dichos cultivos se amplíen creciendo potencialmente hasta alcanzar tamaños de miles de millones de neuronas. Además, la naturaleza de las neuronas podría diversificarse. Actualmente, en los estudios se emplean por lo general neuronas de rata. No obstante, también se cultivan ya neuronas humanas, que pueden dar lugar a un robot con un cerebro neuronal humano. Si este cerebro se compusiese entonces de miles de millones de neuronas, se deberían plantear muchas preguntas sociales y éticas.

Por ejemplo, si el cerebro del robot tiene aproximadamente el mismo número de neuronas humanas que un cerebro humano normal, ¿podría/debería tener entonces los mismos derechos que las personas? Además, ¿qué ocurriría si estas criaturas tuvieran muchas más neuronas humanas que un cerebro humano normal, por ejemplo, un millón de veces más? ¿Ocuparían en el futuro el lugar de los humanos normales en la toma de decisiones? Ciertamente, esto significa que si pensamos en un futuro cercano, no tardaremos en ser testigos de robots pensantes con cerebros no muy distintos a los de los humanos (Warwick 2010).

Así mismo, hay que pensar en la inteligencia artificial como un aliciente para nuestro futuro, pero si comparamos lo que ahora existe, con el poder adquisitivo del promedio de la gente, es casi imposible tener acceso a esta en su forma más desarrollada, pues los costos de las investigaciones y el equipo son inmensos. Si esto siguiere así, probablemente es que la tecnología solo sea accesible para los acaudalados. Sin embargo, la posible producción en masa lograría reducir los precios para poder ser distribuida cas a cualquier persona que la necesite.
En lugar de preocuparnos por un futuro con máquinas superiores al humano, deberíamos aprovechar en lo que se pueda estos avances y acostumbrarnos a lo se parece ser un inminente futuro conviviendo con estos seres mecanizados, pues aunque logren grados avanzados de inteligencia, siempre debe de haber cierto control de parte de los hombres que, se supone, siempre estarán buscando el bienestar de su raza.
 
¿Por qué este tema fue la elección?
Desde temprana edad, sentí mucha fascinación por los temas de la inteligencia artificial y robots con capacidad intelectual igual o mayor que la del humano, todo esto alimentado por el cine y la televisión.
Ya con más edad comencé a adentrarme en la literatura de ficción (que es una de mis favoritas, solo superada por el terror) y posterior a artículos publicados en realidad.
Es por eso que al ver este tema dudé mucho, pues me siento algo cómodo, en cambió también quería tomar un reto al escribir de otro, pero el gusto es lo que decidió mi elección.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Les comparto mi mapa conceptual sobre el desarrollo del aprendizaje autónomo.

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

Al día de hoy, la tecnología forma una parte muy importante en nuestras vidas, puesto que ha cambiado totalmente nuestra forma de comunicarnos haciendo uso de las tecnologías de información y comunicación. 

Por fortuna, la educación ha sido beneficiada por la evolución de dichas herramientas con la creación de escuelas virtuales, dónde cada alumno es responsable de sí mismo, y con ellas se produce un revulsivo a nuestra manera de cómo aprendemos. Se va poco a poco dejando atrás el aprendizaje pasivo y dirigido de un alumno sumiso ante la inapelable palabra del profesor, y a cambio surge un entendimiento de los temas en base a un pensamiento crítico y la autogestión del estudio.

Esto es el resultado de años de prácticas y búsqueda de alternativas para poner la educación al alcance de todos. Puesto que desde finales del siglo XIX y principios del XX, la enseñanza se comenzó a tratar por medio de correspondencia, dónde el alumno solo contaba con el apoyo del material impreso. Luego, durante la década de los 60’s, surge la enseñanza multimedia, la cual ya comenzaba a incluir medios electrónicos, como la televisión y el teléfono. Posteriormente, a partir de 1970 nace la telemática, caracterizada por la inserción de las telecomunicaciones con otros medios educativos, como el CD-ROM. Por último, la era moderna que comienza desde el año de 1990, nos provee de una amplia gama de recursos, sincrónicos, como el chato o videoconferencias, y asincrónicos, como el correo electrónico y los foros. Todos son gestionables a través de la web, lo que permite una comunicación óptima y le da al alumno un papel activo y al docente lo vuelve un facilitador del conocimiento.

El aprendizaje virtual no es fácil ni difícil, solo necesita una buena estrategia para gestionar los tiempos y que todo funcione bien, pero sobre todo crear un compromiso propio con el proyecto. 

Algunas de las características que se deben de tener para lograr un buen aprendizaje son las siguientes:

• Se necesita una actitud proactiva

• Ser comprometido con el propio aprendizaje

• Ser consciente de las destrezas, habilidades, actitudes y propias estrategias

• Tener actitud para trabajar en espacios colaborativos

• Metas propias bien definidas y alcanzables

• Aprendizaje  autónomo

El mayor reto que se puede encontrar durante una gesta del tipo, puede ser el convertirse en un “alfabeta digital”, lo que quiere decir, tener un juicio crítico y fino al momento de resolver que tipo de información se requiere y saber evaluarla de manera crítica. Aunado a esto está dejar atrás mucho tiempo de aprendizaje dirigido, dejar de memorizar contenidos y en su lugar aprenderlos, la administración del tiempo, olvidarse de entornos competitivos y desarrollar destrezas comunicativas.

“La educación a distancia se basa en un diálogo didáctico mediado entre docentes de una institución y los estudiantes que, ubicados en espacio diferente al de aquellos, aprenden de forma independiente o grupal.” (García Aretio, 2014, pág. 19).